La necesidad del aburrimiento

El aburrimiento, una de las cosas más temidas hoy en día, y cómo para no, vean cómo lo define la RAE….. "Cansancio del ánimo originado por falta de estimulo o distracción, o por molestia reiterada.".

¿Para qué quisiéramos estar aburridos si es tal cual lo opuesto a lo que solemos aspirar, es decir, entretenimiento, diversión, pasarla bien, etc.? ¿Quién necesita quedarse horas en sus pensamientos si podemos estar riéndonos con nuestros amigos? ¿Por qué buscaríamos mirar al horizonte pensando en nada y todo a la vez cuando tenemos miles de fuentes de entretenimiento en nuestras pequeñas cajitas conocidas como teléfonos? ¿Qué podría posiblemente tener de bueno el aburrimiento? 

Todas estas preguntas circulan hoy en día cuando se trata el tema del aburrimiento. Pues, evitar a toda costa el aburrimiento es una de las principales características de la sociedad de consumo, es decir, la nuestra. Al estar entretenidos, haciendo lo que sea, desde mirar TikTok hasta jugar juegos de mesa, nuestra mente está en modo pasivo. Por regla general, vivimos en ese modo, el que consiste en consumir los estímulos creados por otros, especialmente aquellos digitales que son fuentes de dopamina constante. De hecho, cuando somos obligados a volver al modo activo, nos quejamos como si verdaderamente fuera de lo peor que nos pueden hacer, obligarnos a pensar. Que curioso, ¿no? Una de las cosas más humanas que puede haber y la mayoría ya no lo disfruta, sufrimos de una gran pereza mental.  

No obstante, lo que pocos saben es que cuando dejamos de lado todas estas fuentes de entretenimiento y dopamina la mente entra en la red neuronal por defecto. Este es el conjunto de regiones del cerebro que al no estar haciendo tareas externas te permiten procesar el mundo interno. Dicho en otras palabras, es aquello, que cuando se lo permites, puede ayudar a entender quién eres, lo que te rodea, y todo lo que te está sucediendo. 

Ahora bien, se que esto no suena muy convincente, ya que  muchos nos mantenemos ocupados para evitar pensar justo en estas cosas que nos incomodan. Sin embargo, huir de estos pensamientos implica huir de nuestra capacidad de crear, idear, e imaginar. Esta misma red es fundamental para la autoconciencia, el autoconocimiento, la creatividad, la imaginación, la empatía y la toma de decisiones, entre muchas cosas más. Gracias a ella conectamos puntos que pensamos que estaban sueltos o ideamos propuestas y soluciones nunca vistas antes. No se trata de perder el tiempo, sino completamente lo opuesto, es invertir tiempo en tu desarrollo integral, es conocerte, es entenderte, es darle sentido a las cosas, es simplemente dejar de vivir de manera pasiva. Sin aburrimiento somos simplemente consumidores, y no los autores de nuestra propia historia.

Teniendo todo esto en cuenta, queda claro por qué el aburrimiento es clave para los niños, y debería formar parte de sus infancias. No obstante, muchos padres actualmente temen que sus hijos se aburran y, por ello, los inscriben en múltiples extraescolares, planean muchas actividades y, en los pocos huecos que quedan, recurren a las pantallas. Pensarías que su mayor pesadilla es que sus hijos digan las palabras “estoy aburrido”. Cuando evitas el aburrimiento de esta manera acabarás criando niños consumidores. Es decir, niños que cuando se les retira todos los estímulos externos entran en crisis porque su “músculo creativo” apenas se ha utilizado. 


Imagen creada por Gemini
Imagen creada por Gemini.

En cambio, cuando permitimos que el aburrimiento cumpla su función, estamos abriendo el camino para un niño creador. Este es un niño al que no se le va a cerrar el mundo, ya que es capaz de explorar, cuestionar, idear y más. Es aquel que con una caja de cartón podrá viajar por el espacio o convertir una sábana en una casa de campaña mágica, y en futuro serán los que serán capaces de ver soluciones donde el resto solo ve problemas. Ahora más que nunca esto es fundamental, ya que va muy de la mano de las competencias claves establecidas por la LOMLOE, como la de emprendimiento y aprender a aprender. Ambas son favorecidas cuando el alumno es el creador e impulsor de sus propias ideas, y el aburrimiento es el espacio que le permite a los niños llegar a ese punto al fomentar la creatividad e imaginación.  

Por esto mismo, el aburrimiento es de lo mejor que le podemos permitir a los niños y, por ende, a nosotros mismos también. Debemos invertir la misma cantidad de tiempo en nosotros mismos que en cualquier persona que queramos o sea importante para nosotros. Hay que conocer esos rincones de la mente que siempre evitamos, y hay que tomarnos una pausa de vez en cuando para recordarnos que estamos vivos y nuestra historia a escribir.




 

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