¿Qué se necesita aprender hoy?

Nos encontramos en un periodo de cambio rápido y constante. La sociedad tiene que estar constantemente ajustándose a las novedades y, por ende, en el mundo laboral ahora te diferencia estar dispuesta a mantener un aprendizaje continuo e integral. Con el rápido desarrollo de la sociedad van surgiendo nuevas necesidades que la educación debería de tener en cuenta e  incorporar para asegurar la mejor formación de sus alumnos. Esta no implica únicamente mantenerse actualizada a las novedades, sino que también significa rescatar y formalizar aquellas dimensiones del ser humano que, a pesar de siempre haber existido, la sociedad actual parece carecer de ello o darlo por sentado, como sería en el caso del civismo o el cuidado de la salud mental. 


Ahora bien, bajo ningún escenario estoy defendiendo el reemplazo de asignaturas tradicionales por asignaturas modernas. De hecho, es crucial mantener estas asignaturas que nos han traído hasta el punto en el que estamos como sociedad como, por ejemplo, lengua, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales, y lenguas extranjeras. En vez, se trata más bien de expandir el currículo y agregar más asignaturas que nos podrían llevar aún más lejos y, sobre todo, hacer el mundo un lugar mejor para vivir y criar a las nuevas generaciones. Ahora, sé perfectamente lo que están pensando ¿cómo ampliamos aún más el currículo si ya de por sí hay demasiado que dar? 


La respuesta no es saturar las tardes de los alumnos con más contenido, sino llevar a cabo una reconstrucción del currículo y mantener lo esencial para la sociedad actual. Esta consistiría en dejar atrás la idea de la escuela como un museo, es decir, un lugar en el que solo se aprenden datos sueltos o conocimientos estáticos de la historia sin mayor funcionalidad, y convertirla en un espacio donde se adquieren todas aquellas herramientas para ser ciudadanos funcionales. Entonces, teniendo en cuenta el punto en el que estamos como sociedad, en vez de memorizar listas extensas de fechas de todas las batallas de España o los pensamientos de cada filósofo, agregaría a lo largo de las etapas escolares asignaturas como…….


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  1. Seguridad ética y digital:

Considerando que nos encontramos en la era digital, lo mínimo que podemos hacer por nuestros alumnos es garantizarles seguridad navegando por internet. Hemos llegado a un punto en el que prácticamente pasamos más tiempo conectados que durmiendo, pero en realidad, ¿cuántos de ustedes verdaderamente saben cómo funciona el internet? Y aquellos pocos que hayan contestado que sí, ¿es gracias al colegio o por ayuda y/o investigación externa?


Siendo totalmente sincera, para una persona que está activa digitalmente al menos 8 horas al día, y lo ha estado durante la última década, es alarmante darme cuenta que apenas sé cómo funcionan los algoritmos, o cualquier aspecto del mundo digital en general. Me la vivo aceptando cookies o “términos y condiciones" sin leerlos y gradualmente exponiendo mi privacidad en el internet sin ser consciente de ello. De hecho, aunque me da vergüenza admitirlo, me han hasta hackeado en Instagram y Whatsapp por haber compartido un código con alguien que falsificó la identidad de mi amiga. Soy la evidencia más clara de que a mi generación se le llama “la generación digital” únicamente por la cantidad de tiempo que pasamos utilizando las redes sociales, y no por nuestro conocimiento de este mundo. 

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Lo poco que sí sé del internet es que es muy peligroso, especialmente para nuestros alumnos cuya edad e ignorancia los hace vulnerables ante depredadores, estafas y ciberacoso. Por ello, considero fundamental formar a las nuevas generaciones en “Seguridad ética y digital”. 


En esta asignatura se tratarían temas como el diseño de los algoritmos y porque estamos viciados a ciertas aplicaciones, la existencia de las huellas digitales y cómo estas pueden arruinar tu vida en cuestión de segundos, cómo identificar estafas y el uso de inteligencia artificial, cómo proteger su identidad en línea, y el uso ético de la imagen propia y ajena. El objetivo final sería que los alumnos obtengan un conocimiento digital crítico que, además, cumpliría con la competencia digital que busca fortalecer la LOMLOE. No queremos que tengan miedo a la tecnología, sino que sean capaces de protegerse ante el auge tecnológico. 



  1. Métodos de Investigación: 

Este mismo avance tecnológico del que venimos hablando ha agudizado otro problema, la extrema dificultad para identificar lo verdadero de lo falso. Es decir, la dificultad ya no está en encontrar información acerca de algo, sino en el exceso de información que hay y la escasez de verdadera basada en estudios y pruebas verídicas. La barrera de entrada para publicar información es prácticamente inexistente, por lo que cualquier narrativa puede alcanzar públicos globales.

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Ahora bien, este problema no es reciente, de hecho en periódicos, revistas, libros y hasta figuras centrales siempre se han caracterizado por difundir información falsa o manipulada por su bien. 


 Por ello, el objetivo principal de esta asignatura sería proporcionar a los alumnos las herramientas adecuadas para combatir la desinformación. Dicho en otras palabras, nos aseguraremos de que estamos formando ciudadanos que no son manipulables por figuras mayores, como influencers o políticos, ni crédulos a fake news o discursos basados en datos falsos, ni ignorantes o sumisos. Para ello, aprenderán sobre la triangulación de fuentes (verificar en otras fuentes información), la identificación de sesgos y a dudar para desarrollar ese pensamiento crítico tan importante. 



  1. Civismo Físico y Digital: 

El civismo es, básicamente, la ética de la convivencia. Sé que la mayoría de los colegios dan religión o valores con intención de formar ciudadanos correctos, pero en realidad estas asignaturas suelen quedarse en la superficie, tratando la moral como algo sentimental sin ligarlo a las obligaciones legales y/o sociales que tenemos como miembros de la sociedad. 


La asignatura de civismo iría más allá de los valores básicos de cómo ser una persona decente, como ser amable, ayudar a la personas o mantener cortesía básica. Se trata de obtener un conocimiento profundo acerca del funcionamiento de la sociedad y lo que implica formar parte de ella. Dicho en otras palabras, los alumnos aprenderían acerca de las instituciones políticas y sus funciones, la Constitución y lo que verdaderamente dice, los derechos humanos, la política y las responsabilidades civiles o deberes que permiten el bienestar común.


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Así, pretendemos formar ciudadanos (o en la competencia ciudadana que busca impulsar la LOMLOE) informados acerca de la estructura política y legal de su país, que sepan cómo convivir y actuar de acuerdo a ella. Al final y al cabo, no podemos pedirle a un joven que respete el sistema si no entiende cómo funciona o lo implica respetarlo.  


A su vez, como ya he mencionado, estamos en la era digital, por lo que también es crucial aprender acerca de las normas básicas de convivencia digital, tanto para evitar problemas legales por desconocimiento de la ley, como para evitar caer en la deshumanización de las redes (por ejemplo, discursos de odio). Es fácil olvidar que el mundo digital sigue siendo vida real, por lo que las acciones en el internet tienen consecuencias, y serias. Por ello, es fundamental asegurar que las nuevas generaciones adquieran una conciencia, empatía y responsabilidad digital.   



  1. Finanzas personales básicas: 

Distinta a la asignatura de economía, la de “finanzas personales básicas” se enfocaría en la práctica directa de la economía en el día a día, es decir, lo fundamental para alcanzar y mantener autonomía económica.      


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Si lo piensas, es un poco ridículo pensar que los alumnos salen de Bachillerato sabiendo definir el PIB, pero no teniendo ni la menor idea de cómo leer su primera nómina o que deberían de buscar en un contrato laboral. De hecho, ni me sorprendería si hay personas que han dado años de economía y siguen sin saber que es una nómina, o a dónde van los impuestos. 


Por ello, mediante esta asignatura formaríamos a los alumnos en todo lo esencial para conseguir ser independiente económicamente de manera exitosa. Esto incluiría aprender sobre el verdadero valor del dinero, cómo y cuánto ahorrar, a donde va el dinero que pagamos, la función de los impuestos y cómo pagarlos, que es el interés, qué es la inflación y cómo les puede afectar, los riesgos de la deuda, como hacer una cuenta bancaria, como obtener tarjetas de crédito y cumplir con sus pagos, como pedir préstamos, etc. A su vez, teniendo en cuenta que se nos considera la sociedad de consumo, también considero fundamental formarlos en como ser críticos a la hora de comprar, es decir, como decidir que verdaderamente necesitan (consumo responsable y consciente). 


Esta asignatura la considero esencial, porque verdaderamente creo que muy pocas personas se gradúan sabiendo las respuestas a todas estas cuestiones, y esto es preocupante porque muchos se independizan poco después. Yo la primera, que legalmente ya soy adulta, pero apenas podría explicar un par de estas cuestiones con confianza. Y es aquí donde está el fallo del sistema, al fin y al cabo, estamos lanzando a jóvenes a un mundo de decisiones financieras sin una formación mínima de cómo manejarlas. Uno de los favores más grandes que podríamos hacerles a nuestros alumnos es proporcionarles las herramientas y conocimientos necesarios para conseguir una estabilidad económica en el futuro. Creo que se podría decir que tanto esta asignatura, como la siguiente, están desarrollando, a cierto grado, la competencia personal de la cual habla la LOMLOE. Al fin y al cabo, ambas te forman en habilidades que te pueden ayudar a afrontar todo tipo de desafíos en el futuro, es decir, habilidades cruciales. 


  1. Autogestión de la salud: 

La realidad es que un aprendizaje adecuado es inimaginable cuando el cuerpo y/o mente no están en condiciones saludables. En la infancia, eran nuestros padres los que se encargaban de que estuviéramos saludables, comiendo bien e hidratados, pero conforme vamos creciendo esa responsabilidad se vuelve nuestra. Ahora bien, ¿cómo asumimos esta responsabilidad sin tener el conocimiento y las herramientas básicas para hacerlo? 


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Por ello, creo que una de las asignaturas troncales durante todas las etapas educativas debería de ser la del cuidado propio, tanto mental como físico. Su objetivo final es educar a los alumnos acerca de cómo mantener un estilo de vida saludable, en todos sus aspectos, y así poner fin a los problemas asociados a los malos hábitos y la salud descuidada.  


Dependiendo de la edad de los alumnos aprenderían sobre distintas cosas como la importancia de la higiene y como se ve una rutina correcta, la importancia del sueño y consejos de como mantener ciclos saludables, como mantener una buena nutrición sin generar malos hábitos con la comida, que cambios sufre el cuerpo con la pubertad, etc. Todo este contenido iría acompañado de consejos, ya que no todos los alumnos tienen buenas relaciones con sus padres como para aprenderlo de ellos. Estos incluirían consejos sobre qué hacer con la regla y sus dolores, o que la luz azul espanta el sueño por lo que deberían de evitar mirar sus móviles antes de dormir, y cosas de ese estilo.    


El otro aspecto central de la asignatura sería la salud emocional. Soy fiel creyente de que el mundo sería un mejor lugar si todos hubiéramos aprendido a gestionar nuestras emociones de manera adecuada de pequeños e identificarlas. Pues, proporcionaríamos métodos y herramientas para que todos los alumnos consigan mantener una mejor salud y, así, evitar burnouts, crashouts, crisis, etc. Además, considero que también es importante enseñarles desde pequeños a pedir ayuda y los beneficios que tiene ir al psicólogo, dejando claro que bajo ninguna circunstancia es una debilidad recurrir a ayudas externas. 


→ Primeros auxilios: 

Dentro del apartado del cuidado de la salud, me gustaría darle una especial mención a la importancia de estar formado en primeros auxilios. Desde que hice el curso de monitora y aprendí en profundidad sobre los primeros auxilios básicos me he quedado muy impactada con el hecho de que este conocimiento no sea un requisito básico para graduarse. En qué momento le hemos dado más importancia como sociedad a saber recitar fechas de batallas y memorizar tantas fórmulas que serán completamente inútiles el día de mañana, que a maniobras básicas que podrían salvarle la vida a alguien. Le dedicamos miles de miles de horas a todo este contenido teórico, pero no podemos dedicarle ni un par de horas a aprender a hacer RCP o la maniobra de Heimlich. Más allá de estas maniobras un poco más complejas, cómo es posible que nuestros primeros conocimientos no incluyan los pasos a seguir cuando te cortas o quemas. Muchos pensaran que los procedimientos son intuitivos, pero en realidad ahora que aprendí acerca de ello me he dado cuenta que yo en situaciones de emergencia hubiese reaccionado de manera equivocada, por lo que en verdad no son del todo intuitivos  


Ahora bien, se que algunos colegios ofrecen programas de primeros auxilios una vez al año o cada dos, pero la realidad es que se le debería dedicar mucho más tiempo y constancia para asegurar que el conocimiento se vuelva un reflejo automático, tanto al conocimiento de saber qué hacer cómo al desarrollo de la resiliencia emocional y  la confianza que nos permite actuar ante una emergencia. Verdaderamente creo que lo mejor que podemos aportar a la sociedad como miembros de ella es estar preparados para proteger una vida ajena ante una emergencia, y me sorprende mucho que esto no sea así en el siglo XXI.


En conclusión, en la adultez tu educación no se mide por cuántos libros has terminado, sino por cuántos desafíos has podido enfrentar y superar. Por ello, nuestros alumnos necesitan mucho más que un simple contenido teórico, necesitan las herramientas adecuadas para que no se sientan perdidos en un mundo que corre más rápido que ellos. El cambio empieza por reconocer que aprender a vivir es igual, o incluso más, importante que aprender a saber.


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